El valet gana la carrera de Poydras Street
La cuestion del aparcamiento cerca del Caesars Superdome se reduce a una sola decisión: pagar el valet de un hotel del CBD con plaza garantizada o arriesgarse en un garaje de pago que se llena antes de que arranque siquiera el tailgate en Champions Square. Esta pagina separa las propiedades cuyo propio valet o parking resuelve esa decisión de antemano de las que simplemente senalan un garaje cercano y confian en la suerte del cliente.
El servicio de valet aparece en varias propiedades del CBD a distancia caminable del Dome, incluidos el Roosevelt y el Wyndham Garden en Baronne Street, y conviene reservarlo con antelacion un domingo de los Saints porque la propia cola del valet se satura en cuanto empieza a llegar la marea de aficionados antes de las nueve. Un coche entregado a esa hora suele quedar listo mucho antes que uno dejado a media mañana, cuando la fila de vehiculos ya rodea la manzana entera junto a Champions Square. Reservar el valet con una semana de antelacion suele bastar para asegurar plaza en las propiedades más solicitadas, mientras que dejarlo para el mismo día rara vez funciona en un domingo de gran demanda.
Pagar el valet del hotel suele salir más a cuenta que buscar hueco el mismo día en uno de los garajes de pago de Poydras, que se llenan en la primera hora del tailgate y dejan a los rezagados dando vueltas por manzanas bastante alejadas de las puertas de acceso. Esa diferencia se nota especialmente en un domingo de partido temprano, cuando cada minuto buscando aparcamiento resta tiempo real de disfrutar del ambiente antes del pitido inicial en Champions Square. El ahorro de tiempo del valet se nota más alla del propio aparcamiento, ya que evita la busqueda de sitio que resta minutos justo cuando conviene estar ya cerca de Champions Square antes del pitido.
Algunas propiedades cobran un extra por el valet además de la tarifa de la habitacion, a veces una cuota fija que sube más en un fin de semana de los Saints o de la Sugar Bowl que en un día laborable cualquiera, asi que conviene confirmar el precio exacto antes de llegar en lugar de asumir que coincide con la tarifa nocturna publicada. La diferencia entre un martes tranquilo y un domingo con el estadio lleno puede ser notable en las propiedades con más demanda de valet del CBD. Confirmar la tarifa por teléfono antes de llegar evita sorpresas al hacer el check-out, sobre todo en las propiedades que ajustan el precio según la demanda del fin de semana concreto.
Quien piensa dejar el coche todo el fin de semana y moverse a pie se beneficia más de un hotel con parking propio que de un garaje cercano, porque estos últimos suelen tener horarios propios y cobran una tarifa de reentrada si sales y vuelves a media tarde antes de un partido nocturno. Un valet de hotel evita ese problema por completo, ya que el coche permanece en el mismo sitio hasta la salida sin coste adicional por entradas y salidas repetidas. Un hotel con parking propio también simplifica la salida el lunes por la mañana tras una Sugar Bowl larga, sin depender de un horario de garaje ajeno al del propio hotel.
Nueva Orleans se construyo mucho antes de que nadie pensara en aparcar un coche para ochenta mil aficionados, asi que la retícula de calles estrechas de un solo sentido alrededor de Poydras y Loyola se convierte en un atasco lento cualquier domingo de los Saints. Los locales se mueven sobre todo a pie, en bicicleta o en el streetcar para evitarlo, y los conductores de fuera que llegan sin un plan de aparcamiento suelen acabar dando vueltas por el CBD mucho después del pitido inicial. El valet se ha convertido en la respuesta habitual para quien se aloja dentro del radio de diez manzanas del estadio.